Preguntas y respuestas con Miguel Littin
Entrevista a Miguel Littín, director chileno y ganador del Premio Allende de la XXII edición del Festival del Cinema Latino Americano de TriesteUSTED ES CONSIDERADO COMO UNA REFERENCIA DEL CINE MILITANTE EN AMERICA LATINA. ¿USTED CREE QUE ESTE GENERO, SI PODEMOS HABLAR DE GENERO, SIGUE VIGENTE EN EL CINE LATINOAMERICANO?
Si está presente en distintas formas y distintas maneras. Aunque las urgencias hoy día de la juventud son otras los cineastas siguen asumiendo la responsabilidad de reflejar en sus obras las sociedades en que vivimos. Eso es muy pero muy importante. Yo soy uno más de aquellos que han enfrentado este trabajo histórico y social que va a seguir por un tiempo indefinido. una vez dije que nosotros, los de mi generación, vivimos en una estética inconclusa. En realidad siempre ha sido así porque los siglos de América Latina nunca se cerraron, nuestro desarrollo ha sido interrumpido varias veces y en diferentes maneras a diferencia de Europa donde se desplegaron en toda su entereza. Me refiero por ejemplo a la matriz indígena, liquidada en gran parte por la llegada de los españoles .De todo esta complexa historia cultural y social los cineastas de hoy deben absolutamente tener en cuenta.USTED TIENE ORIGENES ARABES ¿ESTO SE HA REFLEJADO TANTO EN SU FORMACION CULTURAL COMO EN SU PRODUCCION ARTISTICA?
El cine es mirar. El cine es capturar un sentimiento, capturarlo para apreciarlo e conectarlo a la realdad en que vivimos. Esa es una actitud típica de los hombres y cada hombre tiene una formación que influencia esta mirada. En mi caso la formación fue una familia compuesta por dos abuelos árabes, palestinos, por parte de padre y un abuelo griego. Ellos aprendieron poco español, tenían costumbres, imágenes y paisajes diferentes y lejanos que respiraba. Yo vivía entre dos mundos: el Chile republicano y democrático de Allende y Neruda por un lado y por el otro la cultura árabe-bizantina de mi familia, donde la comida, las actitudes, la música de las palabras hablaban de Palestina. Inclusive en lo que tiene que ver con la visión utópica y abstracta que la cultura árabe lleva como rasgo distintivo junto a una melancolía crónica para las tierras lejanas.¿QUÉ SIGNIFICADO TIENE PARA USTED EL RECIBIR EL PREMIO SALVADOR ALLENDE? ¿ QUÉ REPRESENTA PARA USTED ESTE FESTIVAL ?
Ayer de noche en mi discurso no hablé ni de mi, ni de cine, ni de Festival. Hablé de Salvador Allende. Sentí la necesidad de hablar de él para que la gente joven conociera la verdadera personalidad que marcó nuestras existencias y sigue marcándolas porque su importancia crece y crece a medida de su modestia. Fue un líder que se hizo interprete y causa de los sentimientos y necesidades de los demás. Tremendamente influido por una formación social republicana, democrática y tolerante, se adelantó de su época y creció y se desarrolló mucho antes de los otros. El más modesto que siempre fue más allá. Él decía “no tengo pasta de héroe ni vocación de mártir” y terminó siendo un héroe y siendo un mártir. Eso tiene unas consecuencias y de hecho recojo todo esto y digo que somos hijos de sus principios y de sus consecuencias los cineastas de esta generación. Y en este sentido, el Festival de Trieste, el cine, Salvador Allende, el premio y yo somos ligados mágicamente por una serie de influencias, como en una alquimia.Entrevista de Giulia Spagnesi/Fabio Veneri
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